Sobre el vino

10
dic '12

Con esta entrega, inicio una serie en las que procuraré abordar los aspectos mas relevantes del sector del vino y que en mi opinión mucho tienen que ver con la marcha del sector.

Cuanto acontece en el sector no es solo fruto de la casualidad, ni del momento que actual, ni de la mala suerte, ni de algunas otras variables sobre las que se viene escribiendo una y otra vez como si de una serie de “copy pastes” se tratara y que en mi opinión no abordan el problema con la profundidad y seriedad requerida. Que duda cabe que en algo habrán influido pero no de manera definitiva, claro está.

Con esta entrega, inicio una serie en las que procuraré abordar los aspectos mas relevantes del sector del vino y que en mi opinión mucho tienen que ver con la marcha del sector.

Cuanto acontece en el sector no es solo fruto de la casualidad, ni del momento que actual, ni de la mala suerte, ni de algunas otras variables sobre las que se viene escribiendo una y otra vez como si de una serie de “copy pastes” se tratara y que en mi opinión no abordan el problema con la profundidad y seriedad requerida. Que duda cabe que en algo habrán influido pero no de manera definitiva, claro está.

Se escribe hasta el hartazgo y realmente no se dice nada nuevo y lo que es peor, poco de lo que se dice es aplicable o en el mejor de los casos ya se ha aplicado y por tanto no solo llega tarde sino que además no se es original.

Por haber nacido en Jumilla entre otras, llevo familiarizado con el vino y su cultura desde muy temprana edad. Me vienen a la cabeza muchos momentos de mi infancia y juventud. Uno y que se repetía con cierta frecuencia a partir del momento en el que aprendí a montar en bicicleta, pasaba porque me ataban la garrafa vacía de 5 litros al porta equipajes y me dirigía hasta la bodega del “sindicato”, que era como popularmente se conocía a la bodega de la cooperativa San Isidro, que por cierto, hay que ver lo que fue y en lo que ha quedado y una vez llena iniciaba el camino de regreso a casa. A propósito de la cooperativa, en esta tenemos un caso digno de estudio del que extraer conclusiones muy interesantes, sobre qué hacer y que no hacer. Sobre el que no hacer se podría escribir una enciclopedia. Además mi padre vendía maquinaria y elementos para la industria del vino, lo que me daba pie a acompañarle en numerosas ocasiones en sus visitas a las bodegas de mi pueblo. Cuando la visita coincidía con la vendimia mi interés se veía acrecentado, pues además de los aromas típicos de esos días al entrar a las bodegas, los operarios me daban a probar el mosto que extraían para obtener el grado de azúcar. Operación clave y que se hacía con sumo cuidado, pues como muchos sabéis se hacía de manera manual y consistía en llenar de mosto una probeta en la que acto seguido se introducía el “pesa mostos” indicando el grado de azúcar de la uva. Este dato era clave para que la bodega pudiera realizar adecuadamente, una vez finalizada la vendimia la correspondiente liquidación al agricultor. Hoy, el proceso se repite exactamente igual pero de manera mas sofisticada, obviamente. Por ultimo comentar que todavía tuve oportunidad de ver en las colas de espera algún que otro carro tirado por mulas con sistemas de descarga francamente ingeniosos.

No voy a seguir relatando aspectos autobiográficos sino que pasaré a la primera entrega, cuyo titulo es “El vino no es cosa de frikis”. No tenéis mas que pinchar mas arriba.

Y como no podría ser de otra forma, recordaros que . . . una cosa es predicar y otra, dar trigo.

Hasta ahora mismo.

  • images1ª

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