El vino y sus presentaciones

8
ene '13

Hemos iniciado el año y conviene por aquello de la actitud mental positiva, que ante los malos augurios de los gurús, abordemos los temas con la misma actitud. Con este espíritu inicio esta entrega, que tiene que ver con las presentaciones de los vinos, entendiendo por presentaciones todo lo que envuelve al vino, nunca mejor dicho Todos coincidiréis en que en lo referente a botellas, etiquetas, capsulas y demás elementos, hemos mejorado una barbaridad.

Hemos iniciado el año y conviene por aquello de la actitud mental positiva, que ante los malos augurios de los gurús, abordemos los temas con la misma actitud. Con este espíritu inicio esta entrega, que tiene que ver con las presentaciones de los vinos, entendiendo por presentaciones todo lo que envuelve al vino, nunca mejor dicho Todos coincidiréis en que en lo referente a botellas, etiquetas, capsulas y demás elementos, hemos mejorado una barbaridad.

Entrar en una tienda de vinos y recorrer detenidamente los lineales o nichos donde están dispuestas las botellas de las distintas procedencias, observar los diseños de las etiquetas, acariciar con la yema de los dedos las texturas de algunas de ellas y sopesar las botellas, no deja de ser un ejercicio muy saludable y por tanto recomendable. Si bien es cierto que los precios de algunos elaborados consiguen bajar el grado de satisfacción de dicho ejercicio.

Como os decía, en lo referente al diseño de las etiquetas, hemos mejorado mucho. A ello han contribuido, entre otros, afamados diseñadores y en general profesionales del diseño que en mi opinión vienen haciendo unos muy buenos trabajos. Con independencia de que unos nos gusten mas que otros. Obviamente las nuevas técnicas de impresión y la incorporación de las etiquetas adhesivas han terminado de cerrar el circulo virtuoso. Sin lugar a dudas, en este aspecto le estamos dando “sopas con h-onda” a otros países productores.

Ante tanta satisfacción, y por aquello de no ser demasiado autocomplaciente, me viene a la cabeza esa frase de mi pueblo, muy de personas de actitud fatalista, que dice, “en la vida no puede estar todo completo” y efectivamente, ni en la vida ni en las presentaciones de los vinos. No tenéis mas que darle la vuelta a las botellas, leer las contra-etiquetas de muchas de ellas para que se os caigan “los palos del sombrajo”.

Cuando empecé a trabajar en el sector del vino allá por el 84, recuerdo que la mayoría de los vinos de mesa se comercializaban en botellas de “1Litro 6 estrellas retornable”. Dicha denominación se debía a que en el cuello de la botella aparecían en relieve 6 estrellas. Lo de retornable era porque cuando comprabas por primera vez una botella de vino, tenias que pagar el importe de la botella o casco y para sucesivas, ibas con la botella vacía y te la llevabas llena, pagando solo el contenido, claro. Algunas marcas que recuerdo de aquella época, y de mayor notoriedad, eran: SAVIN, CHIQUITO, COES, DON GARCIA, MONTELAGO, MONTEVIEJO, MONTEVIÑA, SOLDEPEÑAS, entre otras. Con la llegada del brik y de la F-1000 desaparecieron las botellas de 6 estrellas. Si recuperásemos contra-etiquetas o imágenes de las mismas de estas marcas, comprobaríamos que los textos de estas en nada desmerecerían con muchas de las actuales de vinos con D.O. y de precio medio-alto.

Cuando leo las contra-etiquetas de muchos vinos no me queda por menos que preguntarme el por qué de esas historias tan sofisticadas, artificiales y difícilmente creíbles, contenidas en tan reducido trozo de papel con letra casi microscópica. ¿De verdad piensan los bodegueros que son creíbles? y ¿qué aportan?. Pero lo más chocante del caso, es que cuanto mas rimbombante resulta el contenido, cuanto con mayor esmero se han seleccionado las uvas, cuanto mas manual ha sido la vendimia y esta se ha hecho a la luz de la luna, cuanto mas se ha cuidado en no mezclar las uvas de la parcela 6 con las de la parcela 8, cuanto mas tiempo dice haber estado el vino en barrica de roble americano o francés y cuanto mas pasión ha puesto el enólogo, llegas, abres la botella, pruebas el vino y dices, “para este viaje no necesitaba estas alforjas”. Así es como en muchos casos se consigue provocar la frustración y el desengaño en los consumidores. Que esto se hiciera hace 25 años y hoy se haga con algunos vinos de mesa, en envases brik o F-1000 o algún ¾ baratero, pase, pero que se haga con vinos de prestigiadas D.O. y de precios superiores a 4 y 5 € botella en tiendas de alimentación o de 2 y 3 € la copa en hostelería, me parece cuando menos una tomadura de pelo.

Afortunadamente empiezan a verse contra-etiquetas cuyo contenido se limita a indicar el tipo o los tipos de uva empleada/s y de haber estado en madera, el periodo de tiempo. Lo demás en mi opinión pueden ahorrárselo. Señores productores, procuren ser fieles a sus promesas de forma rigurosa y dejen de contarnos milongas. Dedíquense a hacer buenos vinos de manera que una vez en la boca y posteriormente en el estomago nos dejen buen sabor y mejor estar. Nosotros los consumidores lo agradeceremos y se lo recompensaremos consumiendo cada vez más.

Nos vemos pronto. Y recordad que una cosa es predicar y otra, dar trigo.   

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Comentarios

  • 10/01
    Pepe Sánchez
    Muchas gracias amigo Juan. Me alegra comprobar que te has incorporado a la lectura de mis entregas y también me alegra que sintonices con los contenidos. Máxime cuando en esta ocasión, quien escribe es alumno de quien lee. Un fuerte abrazo.
  • 9/01
    Juan Chausson
    ¡Enhorabuena Pepe! Me incorporo un poco tarde a tu blog pero recupero el tiempo perdido leyendo todo lo anterior. Intento encontrar puntos en los que poder discrepar civilizadamente, pero hasta ahora estoy en total sintonía con todos los contenidos, que además de interesantes están escritos con un estilo muy didáctico. Te repito, enhorabuena por la iniciativa.