Una de automoción

13
mar '13

Si bien es cierto que la mayoría de mi vida profesional la he desarrollado en empresas fabricantes de productos de gran consumo, también he tenido la oportunidad de conocer y trabajar, en algún otro. Concretamente en el de la automoción.

Mi paso por este sector fue corto pero intenso, además y por aquello de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, este periodo coincidió con el peor para el sector.

Empecé formando parte de una empresa de concesionarios, además fui miembro de la junta directiva de la asociación de los concesionarios de la marca y del consejo de gestión de la misma a nivel local y europeo. Múltiples y variadas, fueron las experiencias y los aprendizajes. No faltó de nada, restructuraciones, cierres, aciertos, errores y alguna que otra noche en vela. Para haceros una idea os diré que, en este país, las ventas de coches en el 2007 fueron de 1.400.000 unidades y de 700.000 en 2012. ¡Total ná!. En fin, no se trata ahora de abundar en cifras ni en contar batallas. Mi pretensión, una vez más, es compartir puntos de vista y alguna que otra cuestión que nos ayuden a reflexionar.

Por aquello de entrar en harina. Una de los aspectos que mas me llama la atención  de este sector, tiene que ver con la siguiente cuestión. ¿Hasta cuando va a poder aguantar la red de concesionarios con el modelo de negocio actual?. La mayoría de estas, obtienen resultado negativo en su cuenta de explotación en los dos últimos años. Los fabricantes obviamente son conocedores de esta realidad y por supuesto, ni hacen ni harán nada por solucionarlo. Como mucho, algún “paño caliente”. Ya tienen ellos sus problemas internos, como para que además asuman los de la red. Además tienen claro que la tarta se ha reducido y por tanto el numero de comensales también se tiene que reducir. Cuantos menos concesionarios queden, menos contratos tendrán que cancelar y menos quebraderos de cabeza tendrán. Esto es obvio y todo el mundo lo sabe.

Pero la paradoja de esta situación no es otra que, todos los concesionarios reconocen la gravedad de la situación. Todos, en la medida de sus posibilidades han llevado a cabo ajustes en términos de costes y los que han podido, han convertido sus concesiones en multimarcas, unificando instalaciones. Parte de ellos, aunque de entrada lo nieguen, no pierden la esperanza de que la marca, antes o después, en mayor o menor medida, terminará por echarles una mano. Están los que todavía piensan que esta situación mejorará y por eso lo importante es aguantar y huir hacia adelante. Los que no tienen tamaño ni recursos para crecer vía adquisiciones, confían en que mas tarde o mas temprano les compraran y por ultimo y a su vez los menos, que disponiendo de tamaño y recursos, tienen claro que van a comprar, pero lógicamente esperan a que lleguen las oportunidades.

Así está la red y al margen de cuanto acabo de decir, no encontrareis ningún otro perfil de concesionarios que realmente se estén planteando si deben cambiar su modelo de negocio de manera radical y mucho menos si van o no a hacer algo distinto a lo que están haciendo. Mientras tanto el tiempo pasa, contemplan con absoluta resignación la caída paulatina de las ventas, la bajada en el numero de horas de posventa y en consecuencia de la productividad. Atrás quedaron las recomendaciones tácticas de las marcas en lo referente a qué hacer para salvar los muebles hasta que esto se arreglara y por supuesto escuchan incrédulos, pero en silencio, los pronósticos de ventas que las marcas y fabricantes hacen a futuro. Ahora bien, me viene a la cabeza una pregunta, ¿a qué parte del cuerpo se mirarán los responsables de estimar las predicciones de ventas a la hora de hacerlas?. Esta pregunta también es trasladable a las empresas de estudios de mercado del sector que en los últimos años no han acertado ni una. Aunque ellos siguen vendiendo sus informes a las asociaciones y estas comprándoselos. Por cierto, a propósito de las asociaciones en torno a las cuales se dan cita los concesionarios de las distintas marcas, ¿a qué esperan para plantear y liderar el cambio de modelo?. En mi opinión, es a estas y no a las marcas a quien corresponde una iniciativa de semejante calado. Y lo digo con conocimiento pleno.

Eso si, tenedlo muy presente y no olvidéis que una cosa es predicar y otra, dar trigo.

  • Seat 600

Deja tu comentario

Comentarios

  • 19/03
    Juan Manuel - Jumilla
    ¡¡cambio de modelo!!, imagino que es duro y difícil, pero es así, como dices, no queda otra y no solo en este sector que hoy nos comentas. La frase ya está inventada desde hace mucho tiempo: "Como queremos que la situación cambie si no cambiamos nosotros algo..." No nos queda otra mas que aportar grandes dosis de resiliencia, imaginación e humor. Un saludo y ¡¡felicidades Pepe!!