BIENVENIDO A CASA Sr. BOTIN

13
oct '13

Con mis primeras nóminas, a principios del 84, recuerdo que me hice con la tarjeta de crédito de El Corte Inglés. Son pues 29 años en los que, inicialmente Don Ramón Areces y posteriormente Don Isidoro Álvarez me felicitan de manera ininterrumpida con esas tarjetas tan características de la casa, que parece que no se les acabaran. Salvo en estas ocasiones, y mensualmente cuando me envían la liquidación de las compras, El Corte Inglés jamás se ha dirigido a mi.

A lo largo de mi vida profesional en múltiples ocasiones, trabajando en distintas empresas proveedoras, he tenido la oportunidad de participar en acciones promocionales a través de los distintos programas de fidelización que las distintas empresas de distribución llevan a cabo. El gran activo de estas empresas no es otro que las enormes bases de datos de las que disponen con información sobre sus clientes, a través de sus respectivas tarjetas de pago y/o fidelización, y que bien gestionadas pueden influir muy positivamente en las ventas de una determinada marca o referencia.

La información que de un titular y de la familia de éste se puede obtener a través de  una tarjeta de este tipo, en cuanto a sus hábitos de vida es cuando menos ingente. No nos podemos hacer una idea. Siempre me sorprendió el hecho de que El Corte Inglés no llevara a cabo ninguna actividad promocional conjunta con los proveedores a través de su tarjeta.

La semana pasada los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia de que el Banco de Santander se ha hecho con el 51% de la financiera de El Corte Inglés para crear un gigante con una cartera crediticia de casi 14.000 millones de euros .

Todo cuanto he podido leer sobre esta operación hace especial hincapié en las múltiples ventajas económicas para ambas entidades, pero ninguna, al menos a las que yo he accedido, hace referencia a la cantidad de información que de nuestras vidas y de nuestras familias va a disponer el Banco de Santander. Don Emilio se ha instalado en nuestros hogares y en nuestras vidas. En base a la información de que va a disponer no dudo que intentará ofrecernos todo tipo de facilidades para hacernos con ciertas cosas que siempre deseamos pero no dimos el paso.

No se por qué, pero sospecho que en adelante Don Isidoro, su sobrino o Don Emilio van a escribirme más y no precisamente tarjetas de felicitación de las que no se le acaban.

En fin, ya sabéis, que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Hasta pronto.

  • SantanEci

Deja tu comentario

Comentarios